lunes, 22 de julio de 2013

ll Reflecciones

Me sentía mareada, no sé si por el sueño o por las cosas que hablábamos. Todo era muy confuso a esa hora, y me encontraba con alguien a quien creía conocer bien, conversando de cosas que a pocos les podría interesar realmente. A mi me gustaba mucho la noche, me considero un ser nocturno por distintos motivos, pero aquella vez pasó algo distinto. A pocas horas de la madrugada ya me sentía muy cansada, los ojos me dolían intensamente, y no me sentía plenamente consciente de lo que ocurría. Me encontraba con él, y aunque me sentía atraída de una manera arrolladora, aquella vez sentía algo nauseabundo hacía su persona, pero sólo en ciertas etapas de la conversación. A contrario de las veces pasadas yo me encontraba completamente callada escuchando su voz, me contó sobre muchas cosas, desde su familia hasta sus experiencias en la vida cotidiana, hasta que comenzó a hablarme de un lugar que conocía, aunque él prefería que no fuera así.
Pocas veces en mi vida me sentí tan envuelta en una conversación de manera que mis sentidos dieron lugar a que únicamente su voz inundara mis oídos, dejando de ver y de sentir lo que ocurría a mi alrededor. Cuando me di cuenta todo estaba totalmente a oscuras, pero no estaba asustada. Yo soy simplemente una joven tratando de conocer lo irreconocible, mencioné en repetidas ocasiones.

~Todo lo que estoy diciéndote es un secreto, no debes contárselo a nadie.

Él sabía que no lo haría.

~Una mirada revive el recuerdo. Recuérdame tal y como solía ser.


¡No tienes ni puta idea de lo que acabo de ver, pedazo de idiota! ¡Tú tienes la culpa! Tu los llamaste y no hay vuelta atrás.
No es verdad, sólo intentas asustarme.
Ven, te mostraré todo, el presente, el pasado y el futuro.

No sé cómo ni cuándo, pero yo ya lo sabía todo, no fue necesario ni que contara la mitad de la historia. Sucede que salí de la habitación para ir al baño y entre el pasillo y la puerta había una sombra que llamó la atención. No fue aquello lo asombroso, si no lo que hallé al asomarme por la ventana aquella noche.

Y las horas pasan tan lentas.


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