Después de eso, todo lo que amé, o más bien, lo que anhelé me producía una sensación terrible, esa persona objeto de mis deseos ahora era algo que detestaba, y huía para no convertirme en él.
A la mañana siguiente desperté en mi cama, con las ventanas cerradas, fue entonces cuando creí que lo acontecido la noche anterior había sido sólo un sueño. Pero cuando traté de levantarme me fue increíblemente doloroso y difícil, estaba completamente llena de rasguños que parecían hechos por la hierba que rodea al lago. No podía asimilarlo; no sabía como había aparecido en mi casa de vuelta, y como es que pasé el resto de la noche dormida tan tranquila en la cama, después de ver lo que vi. Es absurdo, como todo lo que está pasando últimamente.
Después de eso no volví a verlo, en los periódicos locales no salió ninguna noticia relacionada con una mujer ahogada en el lago, ni con alguna desparecida. Pasé algunas veces por la casa de él, pero no hallé respuesta a su ausencia. No quería verlo, eso era cierto. Como dije, ahora era asco lo que sentía hacía él, lo detestaba desde lo más profundo de mi ser. Lo quería porque únicamente podía ver ese lado bueno que a mi me gustaba, pero eso no era lo que en realidad era. Eso era un pobre infeliz destinado a hacer infelices a las mujeres que lo rodearan y cayeran en sus artimañas. Tampoco volví a ver a la pobre Gabrielle, pero supe que su vida era mediocre. La mía lo era hasta cierto punto también pero mi vida nunca se vio tejida por las manos de alguien más, como la de ella. Siempre he sido yo la que decidí que debería hacer en cada momento absurdo que viví, sin detenerme a pedir algun consejo, no por no necesitarlos, pero el miedo nunca fue un obstáculo para mi, tal vez esa sea mi desgracia.
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