sábado, 17 de octubre de 2015

i.

Te quiero. Pero no soy lo suficiente para ti. No soy lo que esperas, tampoco lo que buscas... ¿Será que no buscas nada? Pero aquí estoy yo una vez más. Después de tantas cosas nada cambió en mi cerebro, excepto el trauma, la obsesión. La locura que me provoca tu persona, sí, estoy loca por ti. Como cada noche iré a buscarte, entre las calles, entre la gente, los miles de rostros que jamas podrían parecerse al tuyo, la lluvia que oculta el llanto de años, lagrimas por ti. Iré a esperarte a ese lugar en donde nos encontrábamos siempre, porque mis días sin ti no tienen sentido alguno... Me imaginare que estas ahí, en la oscuridad, esperando mi llegada, y me recibirás sin un beso, con una sonrisa, la indiferencia de siempre.

Estaré allí, te lo aseguro. Pero no estarás, no volverás ahí nunca más. Esperare hasta el fastidio, hasta que este harta de vivir sin tu presencia, y solo hasta entonces me iré, solo para terminar ahogada entre pastillas en mi habitación, en el mar de recuerdos de los que solo sabemos tu y yo.
Y aquí estoy otra vez, buscando no ahogarme en mis pensamientos. Todo ha estado peor que nunca, quizá por eso mismo ya no he escrito nada y ya no sé ni qué decir. Me siento terriblemente sola, lo estoy,

Octubre.

Todo ha cambiado; para mal. Todo esta peor que nunca, pierdo la cordura, la sensatez, mi humanidad, mis deseos, mis sueños. Todo esta hecho un asco, una mierda, soy una locura, una convulsión, una contradicción. No puedo pasarla bien, porque las voces en mi cabeza nunca se callan. Deseo el suicidio, la idea de la muerte siempre me da tranquilidad, pero, tengo miedo. Nada mejoraría de ninguna manera porque no existen salidas. Por e momento deseo embriagarme hasta ya no saber nada más.


miércoles, 10 de junio de 2015

Flores de Plástico

Pienso en ti cada día
No puedo esperar por enviarte flores de plástico.
Hoy estaré lejos, así que hablaré contigo sólo por el teléfono

Todo el mundo me conoce
Todo el mundo sabe mi nombre...



Este día solo puedo ver como todo cae a pedazos frente a mis ojos; no es que sea hoy específicamente, es por que es algo que pasa todos los días. Mis días van así, cada vez con más mal humor, con desgano. Quiero una vez más ese cambio, pero no logro nada. No puedo sentirme afortunada por lo que tengo,  sólo encuentro en mis amistades buenos momentos, platicando sobre cosas bobas, tomando una cerveza. Camino por las calles, las luces en los autos me deslumbran. Los rostros en la calle me desconocen, y continuo como si nunca hubiera caminado por esos lugares, donde he vivido toda mi vida. La nostalgia me invade, y quiero hundirme en mi interior y no salir nunca más.

domingo, 24 de mayo de 2015

Two Pale Figures

Ha llegado un punto en el que mi vida no tiene ningún sentido, si no lo tenía antes ahora menos. Vivo por vivir, si se le puede llamar de esa manera. Antes estaba en constante contacto con mi interior y con mi alma, ahora me da flojera ver hacía allá dentro. No sé que hay en mí, o si he cambiado. Para mí todo es igual y todo es distinto al mismo tiempo. Ya no me siento enamorada de nadie, ni creo en nadie. Veo a parejas juntas, felices. Yo no puedo ser así, y sé que de ninguna manera podría tener algo así, es algo que no va conmigo. ¿Estaré condenada a vivir sola siempre? Puede ser, más bien creo que, viviré como hasta ahora, sola, pero acompañada. No soy feliz, y a medida que crezco y vivo más estoy menos satisfecha con todo y con todos.

viernes, 20 de febrero de 2015

thgin ta.

Ian vino a verme está noche. Lo sé porque mi gato me lo dijo, ambos estábamos muy contentos. Aunque yo sentí verguenza. No era digna de su visita, había hecho un montón de cosas malas los días anteriores. A veces, cuando trataba de sentirme menos culpable, hablaba con él y le escribía cartas, pero el nunca aparecía. Le extrañaba, pero algo me decía que hoy no quería mirarme, así que mientras mi gato se bañaba a mi lado, le escribo todo esto. Siento su presencia junto a mí, sé que el puede sentirme también, pero no se acerca. Ojalá pudiera decirle cómo me siento. Me siento sucia, impura, creo que él lo sabe. He llorado y no ha hecho más que verme. Pero espero sus palabras, espero que me cante, porque a él le gusta cantarme, le gusta que sufra al escucharle. Todavía recuerdo cuando su mejilla fría junto a  la mía me despertó a mitad de la noche; cuando abrí los ojos Ian estaba ahí, frente a mí, con su rostro tan sereno, con su mirada de amargura, yo sufría, y el corazón nunca dejó de doler. De pronto, estando tan cerca, levanta su mirada asustado, como observando algo.

La muerte nos había separado...