No encontré satisfacción en los placeres mundanos de mi época arruinada. Tantos jóvenes echando a perder sus vidas y tantas almas sin el significado que deberían tener.
Tan aburrido es el lugar en donde vivo, y jamás me ocuparé de las cosas que deberían tener importancia por las razones equivocadas, por la sociedad en decadencia que no para de proponer objetivos estúpidos.
Tan cansada decidí dormir para así liberarme de lo que tengo que ver y oír a diario. Esperaba un sueño pero mi atolondrada mente no dio para más y solo consegui olvido. El paso de los años me izo convencerme de que había perdido en tiempo.
Creí haberme decidido a terminar con cosas insignificantes pero jamás tuve claro que tenía o no importancia para mi.
De cualquier forma supe que mi destino sería cruel y poseída por la furia me resigne a vivir lo que tanto he despreciado, sintiéndome incapaz de reparar las grietas de mis anhelos sin cumplir.
Así fue como, por más que me esforcé nunca encontré lo que buscaba y sentada frente al espejo me di cuenta de los golpes que había recibido, esos que claramente se notaban en mi rostro, en mi cabello y en todo mi ser.
Nunca logre mis objetivos y la vida abandono mi cuerpo mientras algunos seres lloraban mi pérdida hipocritamente.
Ellos sabían al igual que yo, que mi existencia nunca había logrado un sentido.