Aunque la noche es hermosa no puedo salir, no puedo enfrentarme a lo que hay afuera, sin querer y sin proponermelo dejé de vivir en el mundo en el que viven los demás, vivo aqui sola, en mi propio mundo. Todos los rostros parecen ser iguales, y aunque lo fuesen sé que puedo darme cuenta de esas cosas inperfectas que, inmediatamente, me hacen sentir nauseabunda.
Hábitos nocturnos son estudiados con interés.
Se acaba una etapa, esperando también terminar con la ansiedad de estos años.
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