Casi anochecía cuando la lluvia llego de repente, junto con ese sentimiento de reproche a lo que me estaba sucediendo. Repasaba una y otra vez todos los recuerdos que tenía de el, las miradas, las frases que hacían que ese sentimiento creciera más y más, sin darme cuenta eso estaba ahogándome poco apoco. Yo seguía viendo las cosas de manera realista, aunque si hubiera sido por mi, la imaginación me habría podido llenar por completo, pero solo lo hacía en pequeñas dosis.
Una noche mi mente no me dejó descansar, él estuvo en mi sueño y en mi pensamiento todo el tiempo, por momentos sentía que no podía continuar así, sentía que podía tomar mis cosas y marcharme de este lugar, dejarlo todo simplemente para mi vivir lo que había querido. Pero el miedo siempre era y es mucho más grande que los deseos.
Estoy tan cansada de manipularme para sentir lo que debo sentir, y oprimir, esconder lo que en verdad siento y deseo.
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